Interesantes 2 artículos sobre Google tras la compra de Youtube.
El primero de Enrique Dans de basa en un análisis anterior (en inglés) donde se estudia los posibles ingresos de Youtube a fecha de la compra. Por supuesto los datos son estimaciones y ZDNet no cree que los datos sean correctos (en inglés).
Lo realmente interesante es el hecho de que en el mejor de los casos, tal y como se indica en los comentearios del artículo, Google necesitaría, con la mejor estimación de ingresos actuales, 25 años para rentabilizar su inversión. Claro que si la mayoría del precio pagado va en acciones no se nota tanto.
En cualquier caso, pierda o gane dinero Youtube el movimiento de Google no creo que haya sido otro más que comerse a la competencia. Igual que en otros tiempos Microsoft deboraba aquello que podía hacerle sombra, Google tiene ahora la capacidad económica de hacerlo. Parece que se olvida el hecho de que Google ya tenía un producto igual. Me gustaría saber que habría pasado, las opiniones si hubiese sido Microsoft el actor principal. En su momento no entendí el odio visceral a Microsoft, y sigo sin entender la adoración a Apple, al Ipod o a Google.
El segundo artículo de dirson.com es una reflexión. El título lo dice todo: ¿Se está conviertiendo Google en un monopolio? Es algo que se venía venir desde hace tiempo, la voces críticas empiezan a sonar lentamente.
Pero la confianza en Google es fuerte. En el texto se dice ‘Las claves de esta confianza: su imagen juvenil, sencilla, con un logotipo multicolor, unido a una obsesión por parte de sus directivos de primar a los usuarios y su privacidad por delante de cualquier otro aspecto’. Hay una parte en la que puedo estar de acuerdo, la imagen, pero sobre lo de primar los usuarios y su privacidad no disiento. A la mayoría de los usuarios normales les trae al pairo los avisos legales, la mayoría de ellos ni saben que son las cookies o para que sirven, y mucho menos el tracking de sus búsquedas. Dile a cualquiera que su tráfico en internet queda registrado en su ordenador, en su proveedor, en el servidor al que se conecta, en Google, en su webmail y se pasará semanas mirando bajo la cama en busca de un micrófono. Bendita ignorancia.
El principal éxito de Google es que es un buscador. Para la mayoría de los usuarios normales Google es un buscador a secas. Entras, escribes lo que quieres encontrar y le das al botón. Buscas y punto.
En Yahoo! tenemos cantidad de opciones en su página principal, aunque exista el buscador en la parte superior queda confundida entre tanto icono, noticas y demás. Yahoo! no es un buscador es un portal. Si la página principal de Yahoo! fuese la del search la percepción de los usuarios cambiaría. Supongo que es el fin que se persigue con Live, dejando a MSN como portal.
Pero en el caso de Google su simpleza es su fuerza aunque también es una debilidad.
Existen muchos otros servicios, algunos como Google Maps o Google Earth son bastante conocidos (Nota: incluso en Crank Veneno en la sangre se puede ver el logotipo de Google en las imágenes aereas). Otros servicios como Analytics o Sitemaps son apreciados por los webmasters. Pero para mantener esa imágen de buscador y no de portal sus productos están sueltos, no hay una integración clara. Tenemos una ‘Google account’ pero existe un acceso para el gmail, otro para el Analytics, otro para Sitemaps, Adsense… Si Google llegase a integrar todos o gran parte de sus productos, se convertirá en un portal y tal vez llegue otro actor (¿Live?)a quitarle el apodo de ‘buscador’.
Se basan muchos en el “Don’t be evil” al dar una buena opinión de Google. En Ojo buscador leí esto, da que pensar.
Me llama la atención es el hecho que desde Yahoo! Site Explorer se puede acceder a la información precisa de enlaces y páginas indexadas, algo que Google no proporciona. Si lo hiciese, seguramente con una muestra grande se podría sacar una función aproximada para calcular el PageRank.
En el presente, y aún más en el futuro, la información es poder y Google la controla, si no estas en las 3 primeras páginas de busqueda no existes.
Ya puestos, imaginemos un 1984 donde el ministro de la Verdad se llama Google…